Esta semana estoy fatal de sueño, no sé si es por los turnos o por otra cosa.
Llevo desde el lunes dando vueltas en la cama hasta las tantas y luego tengo que levantarme igual para currar. En la oficina ya se me nota, arrastro los pies toda la mañana.
Lo que más rabia me da es lo del cuello. Si alguien pregunta no sé ni qué decir, así que ando todo el día con el cuello de la camisa subido aunque haga calor, menuda tontería.
Anoche hice pan otra vez, es lo único que me despeja un rato cuando no puedo dormir. Amasar y esperar, sin pensar en nada más un ratito.
¿A alguien más le pasa que el cansancio del curro se mezcla con todo lo demás y ya no sabes distinguir qué es qué?
