Hoy otra vez sentada desde por la mañana con los números de la empresa, casi sin levantarme, y para las 6 ya tenía el cuello duro y la espalda baja cargada, vamos, como casi todos los días de cierre.
Antes de la ducha me miré el cuello, algo rojo del lado izquierdo pero sin marcas de haberme rascado, menos mal. Crema después, insistiendo un poco más en las muñecas que es donde peor lo llevo estos días.
Luego 5 minutos estirando cuello y hombros con la ventana abierta, que hoy refrescó bastante, ¡ya se nota el cambio de tiempo!
Los óleos siguen en la caja desde hace 2 meses, sin abrir. Hoy tampoco los toqué, solo los miré al pasar.
Nada más que contar de hoy.
