Ayer dejé escrito que la llamada del seguro quedaba otra vez para luego, y hoy por fin la hice.
La anoté en la libreta de la cocina, como comentó alguien la vez pasada, y por eso no se me quedó solo en la cabeza.
Quedó en mandarme los papeles por correo, nada decidido aún.

Resumen del día: la llamada salió, lo demás de la rutina quedó a medias, como casi siempre.
