Otra semana rara con el cambio de tiempo, entre el calor que no acaba de irse y las noches que ya refrescan un poco… el brazo y detrás de las rodillas han vuelto a picar más de lo normal.
Un resumen de cómo ha ido:
– trabajo a rachas, días sin apenas nada y luego todo junto, sin tiempo ni para pensar en la piel
– el huerto ya dando los últimos frutos, recogí algo de lechuga antes de que llegue el frío de verdad
– las noches cada vez más tarde, cuesta desconectar y luego cuesta arrancar por la mañana
Cuando el trabajo se acumula como esta semana, como peor, duermo peor y se me olvida hasta la crema (y luego se nota, claro). Lo del huerto al menos ayuda, un rato ahí fuera sin pensar en nada más se agradece bastante, aunque después pique un poco más por el sol de la tarde, no sé si tenéis la misma sensación.
Para la semana que viene voy a intentar dejar el móvil antes y meterme en la cama con algo de margen, a ver si así cojo mejor ritmo. Ya veremos qué tal.
