Vaya semana de turnos rara he tenido, con la noche cambiada otra vez la piel se resintió un poco, sobre todo detrás de las rodillas y en el cuello, pero nada que no se calmara con la crema de siempre. Entre turno y turno saqué un rato para tocar la guitarra, que la tenía criando polvo desde hace tiempo. También seguí con la mudanza, vaciando armarios que ni recordaba que tenía, y entre la ropa vieja apareció un frasco de crema a medias que ya ni sabía de qué marca era. La piel en general sigue estable, algo tirante los días de noche y mejor los días libres. Para la semana que viene quiero dejar la guitarra a la vista en vez de guardada, a ver si así toco más a menudo sin tener que pensarlo.

