Esta semana el sueño se me fue otra vez para atrás.

El sábado me acosté a las 2 y el domingo lo noté en la piel, la del cuello sobre todo, más áspera de lo normal, que con este cambio de tiempo no ayuda mucho.
Probé ducharme con el agua templada en vez de caliente y ponerme la crema con la piel todavía un poco húmeda. Por la mañana queda menos tirante, algo es algo.
Tambien horneé pan 2 veces, una el martes de madrugada porque no podía dormir. Amasar un rato me quita las ganas de rascarme, aunque sea solo mientras dura.
La semana que viene voy a probar dejar el móvil fuera del cuarto antes de las 23.
Por ahora sigo igual, ni mejor ni peor… cansada, eso sí.
