Esta semana ha sido de posgrado, tienda y autoescuela sin apenas hueco para nada más, y las noches siguen siendo el rato que me queda para mí aunque no consiga dormir.
Lo que ha cambiado esta semana:
– el picor ya no me despierta cada hora, solo un par de veces
– las agujas de tejer se han convertido en lo que hago cuando no puedo cerrar los ojos
– la segunda clase de conducir fue mejor que la primera
El jueves me acosté pasadas las 2 y sonó el despertador a las 7.
Para la próxima voy a dejar el móvil fuera de la habitación antes de acostarme.
