Esta semana el cuello ha vuelto a ponerse peor, y no me extraña: se me han juntado 3 bodas este otoño y anoche me desperté a las 4 sin poder volver a dormir, llevo unos días fatal. Apunto cada noche cómo duermo y qué tengo al día siguiente para no darle vueltas a lo mismo, y no sé si os pasa igual, pero en las semanas con boda el cuaderno se llena de tachones. El martes fui a guitarra tan cansada que se me olvidó hasta dónde iba, y soy la que más años tiene de la clase, así que paso vergüenza (que no se me quita ni a la tercera clase) aunque nadie diga nada. Y los días sin nada apuntado, que deberían ser un respiro, los acabo llenando de tareas pequeñas sin sentido, ¡y termino más nerviosa que si hubiera tenido plan! Con el picor de fondo, todo pesa el doble. Perdonad el rollo.
Tiempo del Cuerpo ›Diario semanal
Boda tras boda y poco sueño
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