Esta semana ha sido otra vez de silla y pantalla, con las cuentas de la empresa y las horas sentada que se acumulan sin que me dé cuenta. El cuello y la parte baja de la espalda han vuelto a protestar hacia el final del día, así que algunas tardes he cortado antes de lo habitual solo para levantarme y caminar un rato por el pasillo.
El sábado fui al cine sola, como casi siempre, y salí pensando en la boda que tengo encima. Llevo días dándole vueltas a si debería empezar a invitar a alguien a estos planes o seguir así, con la butaca de al lado vacía.

Los óleos y los lienzos siguen en la misma esquina, sin abrir, desde que los compré con ganas de retomar lo de pintar los fines de semana. Cada domingo pienso que los voy a sacar y cada domingo termino haciendo otra cosa.
Para la semana que viene me propongo abrir al menos la caja, aunque sea solo para ver qué hay dentro. Bueno, eso y estirar la espalda antes de que se queje ella sola.
