Esta semana el sueño se ha ido atrasando día a día, hasta terminar horneando pan a las 2 de la madrugada porque la masa no esperaba a nadie.
Llevaba un tiempo sin escribir por aqui, se me fue acumulando todo. Hoy retomo el cuaderno, aunque sea con los ojos medio cerrados.
Entre la tienda, que llevo yo sola, y la casa, casi no me queda un hueco para parar. El miércoles no me senté ni un minuto, y el viernes terminé amasando en vez de meterme en la cama.

Un resumen de estos días:
– pan listo pasada la 1
– tienda abierta igual a las 9
– la cama, siempre la última de la lista
Dormí menos de 4 horas varias noches seguidas y se nota. ¡Menuda manera de retomar esto!
