Esta semana por fin volví a salir a correr.
Llevaba más de 2 semanas sin ponerme las zapatillas, entre turnos que se me cruzaban y noches que no acababan de cuadrar.
El martes salí solo 20 minutos, despacio, caminando algunos tramos. El jueves repetí, ya un poco más decidido.
Lo que más me costó no fue el cuerpo, fue encontrar el hueco. Si salgo de turno de tarde llego a casa pasadas las 23 y ya no me quedan ganas de nada.
La semana que viene voy a intentar salir por la mañana, antes del turno, aunque me cueste madrugar.
Por lo menos esta semana rompí la racha de no salir.
