Retomo lo de leer antes de dormir, que lo había dejado sin darme cuenta.
Los días que curro de tarde no hay problema, cojo el libro en el sofá y avanzo tranquila.
Pero después de una noche (llego con la cabeza espesa) el libro se me cae de las manos casi enseguida.
Había pensado ponerme algo sencillo, como un capítulo fijo, pero no sé si tiene sentido cuando el horario cambia cada semana.
¿Alguien lleva turnos rotativos y ha encontrado una forma de que la lectura no dependa de qué turno le toque ese día?
