Con los turnos otra vez del revés, ya ni sé qué día es cuando me levanto.
Aun asi fui al huerto en cuanto pude.
Quité malas hierbas, regué despacio y até unas tomateras que se caían de tan cargadas (una noche se me olvidó regar y casi se seca una, por suerte se recuperó).
Las lechugas ya casi están listas, y la albahaca que sembré hace nada creció más rápido de lo que pensaba.
Apenas me queda tiempo para leer entre guardias, tenía el libro a medias desde hace semanas…
Pero el rato con las manos en la tierra me deja la cabeza en blanco, se agradece.
Resumen: entre turnos raros, el huerto tira adelante mejor que yo.
