Día 2.
Ayer apunté los turnos de esta semana en una libreta, para no depender del móvil y acabar liándome con qué día libro.
Hoy he ordenado un poco más: separé los turnos de noche en un color aparte y dejé el de la mañana en otro, que si no se me mezclan.
Llevo 2 noches seguidas y el cuerpo ya lo nota, sobre todo a la hora de acostarme cuando entro a las 22.
El huerto sigue esperando su rato, pero hoy solo ha dado tiempo a la libreta.
Con que aguante un par de semanas cambiando los turnos de golpe, que suele ser lo que estropea cualquier plan, me doy por contenta.
