Llevo tres turnos de noche seguidos y antes de acostarme me ha tocado regar el huerto.
Lo he hecho a las 6, con la luz casi apagada del todo.
Las lechugas van tirando bien, pero los pimientos se están quedando cortos este año, no sé si por el calor o por el riego a deshora.
Entre el cambio de horario y el sueño perdido cuesta acordarse de todo, aunque el huerto no entiende de turnos.
También he sacado un rato para leer, un par de páginas nada más antes de caer rendida con el libro en la mano.
Mañana libro y toca dormir de verdad, sin despertador de por medio.
