
Llevo varios días dándole vueltas al tema del plazo fijo, y al final decidí no tocar nada de golpe.
Antes de romperlo, me doy un margen: repasar con calma los gastos fijos del mes y recién después ver si hace falta tocarlo o si hay otra forma de cubrir lo que falta.
Me cuesta no resolverlo ya mismo, la cabeza empuja a actuar rápido, sobre todo después de un turno de noche, pero esta vez prefiero ir despacio. Separé los papeles del banco en una carpeta aparte para no perder el hilo.
¡Si al final hay que romperlo, que sea con la cabeza fría y no en medio de una noche sin dormir! Por ahora el plan es solo eso, esperar un poco y mirar todo junto antes de mover nada 🙂
