Llevo toda la semana diciéndome que no voy a tocar el depósito, y hasta ahora lo he conseguido, aunque ayer estuve a punto de ceder porque llegó un gasto que no esperaba.
Al final tiré de lo que tenía aparte para imprevistos, que para eso está, y dejé el ahorro tal como estaba.
Hoy he vuelto a mirar la cuenta antes de salir a trabajar, solo para confirmar que seguía intacto, y me he quedado más tranquila.
Entre turno y turno he anotado en qué se me va el dinero sin darme cuenta, sobre todo en cosas pequeñas que al final suman (café, algún capricho de camino a casa).
Llego a casa con las piernas cargadas de estar tanto rato de pie, y hoy me he sentado un rato antes de ponerme con nada más.
Lo dejo por aquí, chicos. Mañana vuelvo a mirar la cuenta, y si aguanto otra semana más empiezo a creerme que esto va en serio.
