Ayer dejé la carpeta del banco encima de la mesa, con la libreta del depósito y el papel de cuando lo abrí.
Pensaba llamar esta mañana para preguntar qué pasa si lo rompo antes de tiempo, pero al final no lo hice.
Se me pasó la hora en el trabajo, de pie todo el turno, y al llegar a casa solo quería sentarme antes de pensar en dinero.
Lo que tengo claro es que no quiero decidir con prisa, así que la carpeta se queda cerrada otra vez, hasta que tenga la cabeza más despejada, quizá después de la caminata del finde.
Yo creo que si lo toco ahora lo hago por el agobio del momento, no porque sea lo que de verdad conviene.
Hoy el plan ha sido justamente eso, no tocar nada, aunque la carpeta siga ahí, recordándomelo cada vez que paso por la mesa.
