La semana pasada conté que había corrido 20 minutos sin pararme, la primera vez. A los pocos días la rodilla empezó a avisar, y alguien comentó que la dejara descansar una temporada.
Le hice caso. Hoy es el día 4 sin correr, solo caminando un poco antes del turno. Subir escaleras ya no molesta tanto.

Cuesta aceptar que tocaba parar justo cuando encontraba el ritmo, pero prefiero esperar a volver bien.
