Con las bodas de este otoño encima, decidí apartar un poco de lo que entra cada semana en un sobre aparte, solo para los regalos, para algo que ponerme y para los viajes cortos que hacen falta.
No toco los ahorros para esto, va [aparte desde el principio], aunque sea poco cada vez.
La idea no es nada grande, solo que cuando llegue la boda más próxima ya haya algo reunido y no tener que mirar la cuenta con los nervios de siempre.
Esta semana metí lo primero en el sobre y lo dejé en el cajón de la cocina, lejos de la tarjeta, para no tocarlo sin pensar.
No sé si a todas os pasa algo parecido con tantas bodas juntas, pero a mí ya me quita un poco esa sensación de ir con el agua al cuello antes de cada evento.
