Ayer fui a una charla del barrio sobre convivir con la piel atópica, y aunque pensaba que ya sabía todo lo que iban a contar, ¡me quedé con una frase de la ponente que no me esperaba!
Decía que la piel no se cura del todo pero se aprende a vivir con ella.
Duró 45 minutos, y casi todas las preguntas del público eran sobre el estrés y el sueño, no tanto sobre cremas.
Con la piel más tranquila que hace un tiempo, lo que más me falta trabajar ahora es la cabeza, no la piel.
También salió el tema de revisar el seguro antes de un brote fuerte, algo en lo que ando estos días, y le vi sentido hacerlo con calma.
Me lo llevo apuntado: cuidar la piel también es cuidar lo de alrededor.
