He dejado el libro abierto un momento en la mesa, con el marcapáginas fuera, y me he quedado mirando la planta de al lado antes de seguir con el temario.

Últimamente lo abro más para desconectar un rato del trabajo que para estudiar en serio, aunque el examen ya lo tengo bastante encima.
Hoy sí he vuelto a coger el instrumento después de la cena, que tenía bastante abandonado.
Pequeñas pausas que ayudan a bajar el ritmo, supongo.
