Iba camino a la oficina y me he cruzado con el campo de béisbol de la esquina, con las líneas recién pintadas de tiza y el cielo completamente encapotado, ni una sombra ni un rayo de sol.

Me he parado un par de minutos sin más, mirando los tejados que asoman detrás de los árboles.
Entre el trabajo y que me quedan 2 meses para el examen ando todo el día con la cabeza en otro sitio, así que parar así, sin hacer nada, se agradece más de lo que pensaba…
Nada, que a veces solo hace falta eso, quedarse quieta un rato.
