Bajo estos soportes de metal cada mañana antes de coger el tren, y hoy me he parado a mirarlos en serio por primera vez.
El tejado corta la luz en líneas raras sobre el andén, y los vagones parados en la otra vía le dan al conjunto un aire casi de otra época.

Llevo la cámara de carrete en el bolso desde hace tiempo, más para estos ratos muertos que para nada en concreto.
