Entre clase y currele saqué un minuto y me quedé mirando el cielo desde el aparcamiento, nubes blancas sobre los tejados y los árboles.
Con estas noches que duermo tan mal, parar así un rato sin pensar en nada me vino de perlas.

Luego cojo la labor de punto para bajar el ritmo, pero hoy el cielo se adelantó.
