Mi madre está tejiendo un jersey de lana.
Punto a punto, sin prisa, va sumando filas hasta que la prenda empieza a tomar forma.
El ovillo descansa sobre la mesa, las agujas quietas justo al lado, como esperando el siguiente turno.
Ya se nota fresco por las tardes, así que este jersey llegará justo a tiempo.
La miro y pienso en mi propia hoja de cuentas, la que llevo intentando ordenar desde hace poco.
También va así, apuntando una cosa detrás de otra, sin que se note demasiado al principio.

Supongo que hay cosas que solo salen bien si una las hace despacio…
