Esta semana ha tocado de esas rachas sin curro, de las que dan más vueltas a la cabeza de lo que tocaría.
Así que me puse a amasar pan, algo que llevaba tiempo queriendo retomar.
Harina por toda la encimera, los tarros de siempre en fila, y ese olor a horno llenando la cocina.
‘Amasar’ me obliga a estar en eso solo, nada de pantallas ni de mirar el correo cada rato.

Salió un pan sencillo, nada de postre de revista, pero con la mesa puesta y el café recién hecho ya me valió la mañana.
Últimamente ando probando meter estas cosas pequeñas entre proyecto y proyecto, a ver si esta vez el hábito dura más de lo habitual.
