Hoy tenía turno de tarde, asi que por una vez he desayunado sin mirar el reloj.
Me he sentado solo con la tetera y he ido sirviéndome el té despacio (algo que últimamente casi no pasa).
Llevo 3 semanas con el horario dado la vuelta y el cuerpo ya no sabe si es de día o de noche, así que estos ratos tranquilos antes de salir se han vuelto casi sagrados.
No he mirado el móvil, solo el vapor subiendo de la taza y el ruido de la tetera al inclinarse.

Un rato pequeño, pero de los que se agradecen cuando el turno se alarga.
