Esta mañana se me había ido el rato entre platos, la lista de invitados de la boda de mi prima y ordenar cajones que ni hacía falta ordenar.
Cuando me he dado cuenta llevaba casi 2 horas así, con el cuerpo ya acelerado sin motivo.
He salido a la terraza un momento, sin más plan que eso.
Las macetas están un poco descontroladas este otoño y al fondo se veían las nubes bajas sobre los edificios, todo muy quieto para ser media mañana entre semana.
Me he quedado de pie un rato sin hacer nada, cosa que antes me costaba muchísimo.

Llevo 12 días apuntando cómo duermo y cómo tengo el ánimo cada noche, y hoy he anotado que este ratito en la terraza ha sido lo único del día que no ha sido tarea.
Con 3 bodas seguidas este otoño y los números de regalos y ropa dando vueltas en la cabeza, mirar hacia arriba sin hacer nada pesa más de lo que parece.
