El encargo de hoy se ha alargado más de la cuenta y cuando he levantado la vista ya eran las 22.
No tenía ganas de nada complicado, así que ha sido pasta con lo que quedaba en la nevera y ya está.

Me he sentado a la mesa de la cocina a comer sola, con la olla todavia caliente al lado.
¡Qué gustazo da parar un rato, aunque sea solo para esto!
Los apuntes se han quedado cerrados en la otra punta de la mesa, ya habrá tiempo para ellos.
