Hoy al salir del turno de tarde me paré un momento en esta calle, la que recorro casi cada día sin fijarme en nada.
La luz caía baja, y la casa rosa de la esquina, con el tejado rojo, se veía distinta, no sabría explicarlo bien.
Delante había una moto aparcada, como si alguien también acabara de llegar a algún sitio.
Llevo meses cruzando esta calle pensando en la crema o en el turno siguiente, sin mirarla de verdad.

Hoy solo miré las casas, los árboles, el silencio de la calle a esa hora (sin prisa, por una vez).
Supongo que a todos os pasa, pasar cada día por el mismo sitio sin verlo.
