Esta tetera lleva conmigo desde hace bastante, aunque hoy la dejé reposar más de la cuenta.

Lo serví solo, de pie en la cocina, antes de salir para el turno.
No hablé con nadie, no miré el móvil, solo eso.
Ando retomando la libreta de gastos y até cabos ahí mismo: cada taza así cuesta lo mismo que cualquier otra, pero el rato que le dedico es distinto.
Nada más que contar por hoy.
