Anoche, en el descanso del turno, saqué el cuaderno y me puse a bocetar al lado del teclado, sin pensarlo demasiado.
Las gafas de sol que comenté ayer las he probado ya un par de veces al salir del turno, y la luz de la mañana deja de darme ese golpe que me espabila justo cuando debería dormir.

El boceto era justo eso: intentar encajar la carrera en una semana que cambia de turno cada pocos días. Llevo corriendo desde hace 3 semanas y todavía no sé si me conviene salir antes del turno o después.
Lo dejé con flechas y horas apuntadas al lado del teclado, sin terminar del todo, pero verlo en el papel ayuda más que darle vueltas en la cabeza mientras intento dormir.
