Cielo plomizo desde primera hora, con esa luz rara que no deja claro si va a llover o si solo lo parece.

Dentro de casa el ambiente está igual de cargado, como antes de una tormenta que tarda en decidirse.
La guitarra se queda otra vez en la funda y la cabeza no deja de dar vueltas sobre vestidos, viajes y regalos que todavía no he cerrado.
El barómetro de hoy marca inquietud, sin más.
