Llevo unos días en los que todo se acumula y la piel decide sumarse al lío. Con el cambio de tiempo ha vuelto el picor por la noche, justo cuando tengo más encargos entre manos y duermo menos horas.
Ayer me quedé despierta hasta tarde terminando un trabajo y al meterme en la cama no paraba de rascarme el cuello y las muñecas. Hoy me he levantado con la piel roja y ese cansancio que no se va con nada.
El huerto lleva días esperando y ni eso me apetece ahora mismo. Solo necesitaba dejarlo escrito, porque entre el trabajo y la piel no sé ni por dónde tirar.
