Otra noche que se me ha ido casi entera mirando el techo.
Me meto en la cama pronto, pero llevo un tiempo sin conseguir dormirme hasta bien pasada la 1 de la madrugada, y luego me despierto igual de temprano porque hay que abrir la tienda.
Ya ni sé cuándo empezó esto exactamente…
Al principio pensaba que era una mala racha, algo pasajero, pero se ha quedado instalado y no se va.
De día intento que no se me note, la tienda, algún encargo de diseño que me llega, y luego llegar a casa para que mi hija haga los deberes, cenar, y la rutina de cada día.
Pero lo hago con el cuerpo pesado, como si arrastrara algo, y la cabeza tampoco ayuda mucho, se me olvidan cosas pequeñas que antes tenía controladas sin pensar.
El otro día horneé pan por la tarde para despejarme un rato, algo que normalmente me sienta bien, y ni con esas conseguí quitarme el cansancio de encima.
No sé si es la piel, que últimamente me pica más por la noche y eso también me desvela, o si simplemente ya no sé desconectar la cabeza cuando toca decansar.
Supongo que no soy la única, de las que soléis pasar por aquí, que anda así estos días.
Solo quería dejarlo escrito en algún sitio, porque dentro de casa no tengo mucho margen para quejarme, entre el trabajo y mi hija siempre hay algo que atender antes que yo misma.
Hoy ya he tirado la toalla con lo de dormir bien.
