Esta semana el cuello ha vuelto a ponerse mal, justo donde roza el cuello de la camisa, y pica más por las tardes después de tantas horas sentada delante del ordenador.
Los óleos que compré hace 2 meses para retomar la pintura siguen sin abrir en la mesa del salón. Entre el trabajo, el picor y las 3 bodas de amigas de este semestre, no encuentro el momento.
El sábado fui sola al cine, como cada semana, pero volví pensando que con tanta boda encima tampoco sé cuándo voy a pintar.
Por ahora sigo igual, aguantando el picor y dejando los óleos donde están.
