Llevo toda la semana con los encargos encima y no sé ni qué día es, porque entre corregir textos hasta tarde y contestar correos a las 11 de la noche se me ha ido el horario de comidas y de sueño, y esta noche he dormido solo 3 horas antes de volver al ordenador.
Hacía meses que no entraba aquí y vuelvo justo en una de esas rachas en las que todo se junta de golpe y no hay manera de repartirlo.
El huerto lleva días sin que lo mire, los tomates seguro que piden agua, y entre medio ya me da por pensar en el mes que viene, que seguramente venga más flojo de trabajo, y me preocupa no saber cuánto voy a poder gastar cuando llegue.
No es solo cansancio, es esa sensación de ir siempre un paso por detrás de una misma, y supongo que a algunas de vosotras os sonará esto de las rachas que no hay quien las ordene.
