Esta semana he vuelto a abrir la hoja de gastos que tenía parada desde hace tiempo.
Pensé que verlo todo apuntado me iba a tranquilizar, pero me está pasando lo contrario. Miro las semanas llenas de encargos al lado de otras casi vacías y no sé calcular cuánto puedo gastar en las flojas sin quedarme corta después.
Llevo años por mi cuenta y pensaba que esto ya lo tendría más resuelto, pero sigo dándole vueltas al mismo asunto sin llegar a ninguna parte, con la sensación de que algo se me escapa.
