Turno de tarde otra vez y he llegado a casa pasadas las 23:30 con la cabeza a mil, así que ni loca me metía en la cama todavía.
Me he puesto a amasar pan, que ya me conocéis, y entre la masa y los nervios se me han ido casi 2 horas de la noche.
Luego he sacado la libreta de gastos a la 1 de la madrugada, sumando lo que me dejo en comida para llevar los días que salgo reventada del curro, y la cuenta no me ha gustado nada.
Llevo 3 semanas con estos turnos y ya no sé si estoy despierta por el trabajo o porque la cabeza no para.
