Llevo un par de sábados otra vez con el pan casero. Lo había dejado sin motivo claro y ahora he vuelto, no sé muy bien por qué…
La primera hornada salió como un ladrillo, ni subió ni nada. La segunda ya mejor (aunque la miga sigue sin abrirse como la de la gente que sabe de esto).
Amaso casi siempre de noche. Con los turnos que llevo termino a horas raras y no me apetece meterme en la cama todavía, así que me pongo con la harina y me distraigo un buen rato.
Tener las manos ocupadas en algo que no depende de nada más, ni de médicos ni de nadie, me sienta raro pero bien. Solo harina, agua y esperar.
Voy a seguir probando con otras harinas a ver qué tal.
