Hoy en la clase de conducir casi araño un bordillo aparcando en línea, el profesor no ha dicho nada pero se le ha notado en la cara, luego he vuelto a casa dándole vueltas y como no tenía sueño he sacado las agujas otra vez.
Primero he tejido un par de vueltas de la bufanda sin mirar el reloj, y segundo cuando por fin he mirado ya eran las 2 y seguía dándole vueltas al mismo fallo del aparcamiento.
Mañana hay otra clase, a ver si esta vez el bordillo se queda donde tiene que estar.
