Vengo saliendo del turno de noche y en vez de meterme en la cama he ido directa al huerto.
Llevaba semanas mirando la tomatera sin mucha esperanza, la verdad, porque con estos cambios de horario no le presto la atención que debería.
Pues esta mañana, a las 6, he visto el primer tomate ya casi rojo. Pequeño, pero ahí estaba.
Me he quedado un rato sentada mirándolo antes de entrar a dormir, que últimamente entre el picor de las noches malas y el turno cambiado no paro casi nunca.
También llevo unos días con un libro a medias, el primero que abro en meses, y hoy por fin le he metido más de media hora antes de caer rendida.
No sé, ha sido un rato tonto pero bonito, de esos que compensan un poco el resto…
