Llevo unas semanas apuntando en un cuaderno cómo duermo, qué tengo planeado y cómo ando de ánimo, para no quedarme dándole vueltas a lo mismo. Este otoño se me han juntado varias bodas seguidas y en cuanto hay una a la vista, o una semana cargada, se me corta el sueño y me despierto sin motivo.
También voy apuntando lo que se va en regalos, ropa y algún viaje para las bodas, porque al ser varias a la vez todo se me mezcla en la cabeza. Verlo escrito ayuda algo, aunque no hace que el dinero rinda más.

Lo que sí me ha sorprendido es que los días sin ningún plan, que pensaba que iban a ser de descanso, los acabo llenando de tareas pequeñas y termino más nerviosa que en un día con la agenda llena… justo al revés de lo que esperaba.
