Anoche, sobre las 11, cogí el cuaderno en vez del móvil, sin darle más vueltas.
Apunté un par de cosas sueltas, nada del otro mundo, casi sin pensar en lo que escribía.
Hoy me he dado cuenta de que llevaba unos días sin hacerlo y se me notaba, la cabeza no paraba con tonterías del curro que ni siquiera son tan graves.
Yo creo que el cuaderno me funciona más como freno que como diario, aunque suene raro dicho así.
Últimamente ando un poco perdida con la gente del trabajo, no sé muy bien qué distancia mantener, y creo que eso también se me acumula por dentro sin darme cuenta.
Supongo que a alguna más os pasará algo parecido, lo de escribir cuatro líneas y bajar un poco el nudo del pecho.
