Esta semana no paro con los encargos y la que viene probablemente me quede casi sin nada, y ese ir y venir me descoloca las comidas y el sueño.
Cuando se junta trabajo me quedo delante del ordenador hasta tarde sin darme cuenta, ceno a cualquier hora o directamente me salto algo, y luego duermo fatal porque la cabeza sigue dándole vueltas a lo que queda pendiente, y en las semanas flojas pasa lo contrario, me cuesta hasta levantarme con ganas de hacer algo.
He vuelto a apuntar lo que gasto, que al menos eso lo tengo más controlado, pero con los horarios sigo sin encontrarle la vuelta, y entre el huerto, que pide su rato cada día pase lo que pase, y el trabajo que llega cuando llega, acabo comiendo de pie más veces de las que me gustaría.
¿A vosotras os pasa algo parecido cuando el trabajo no viene parejo, y qué hacéis para mantener unos horarios más o menos fijos aunque la carga cambie tanto de una semana a otra?
