Hoy he bajado a la plaza por pan y ya estaba el puesto de castañas, el mismo de siempre, con el carrito un poco torcido como cada año.
Me ha pillado por sorpresa, la verdad, con todo lo de las bodas no me había dado cuenta de que ya estamos en esto del otoño de verdad.

He comprado un cartucho aunque no tenía hambre, solo por el olor, y me lo he comido sentada en el banco de siempre, sin prisa y sin pensar en nada en concreto.
Da un poco de vértigo lo rápido que pasa el año, con razón ando siempre con esa sensación de ir con retraso en todo.
