Después de lo del otro día con la lija bajo la pieza, hoy toca contar qué pasó la segunda vez.
La pegué otra vez bajo la madera antes de cortar, y aguantó igual que la primera, no se movió nada en todo el rato. Total que ya no fue cosa de suerte.
Me puse sobre las 10 y cuando miré el reloj ya habían pasado casi 3 horas sin darme cuenta, cosa rara en mí porque normalmente me distraigo a los 20 minutos con cualquier cosa.

Lo que más me gustó fue leer que a alguien tambien le sirvió el truco, aunque fuera con turno de noche de por medio. Da gusto pensar que la misma lija vale a media tarde o a las tantas de la noche.
Luego llamaron para lo de la cita de mis padres del jueves y ahí se acabó todo, pero bueno, la pieza ya quedó bien sujeta para seguir otro día.
