Llevo un tiempo con las noches muy largas, me cuesta mucho quedarme dormida y con el máster y el curro la cabeza no para aunque el cuerpo esté agotado.
Hace poco cambié una cosa: en vez de coger el móvil en la cama, saco las agujas y tejo un rato sin patrón ni nada elaborado, y algo cambia.
Primero, las manos se ocupan de algo mecánico y la cabeza deja de dar vueltas a la lista de pendientes, que últimamente es larga entre las clases y las clases de conducir.
Segundo, el móvil se queda fuera de la cama, así que al terminar de tejer no hay tentación de mirarlo, apago la luz y ya está.
No me deja frita al momento, pero tardo bastante menos que antes y duermo más seguido sin despertarme tanto.
