Ayer salí del turno de tarde bastante cansada, sobre las 22:30, y en vez de meterme directamente en la ducha me senté en la mesa de la cocina a dibujar un rato, porque llevaba casi una semana sin tocar el cuaderno y me apetecía.
Al final estuve ahí unos 10 minutos, con la ropa del trabajo puesta, sudada de todo el turno, pensando que luego me duchaba tranquila.
El problema es que cuando por fin me metí en la ducha noté los brazos bastante más irritados de lo normal, y no sé si fue por el sudor acumulado tanto rato o porque me rasqué sin darme cuenta mientras estaba concentrada en el dibujo.
Con los cambios de turno ya me cuesta mantener unos horarios fijos para todo, y encima ahora tengo el examen dentro de 2 meses, así que los ratos libres para dibujar los voy robando donde puedo, casi siempre antes de ducharme o de cenar.
No sé si debería obligarme a ducharme nada más llegar, aunque sea sin ganas, y dejar el dibujo para después, o si de verdad influye tanto esperar un rato con la ropa de trabajo puesta.
¿A alguien más le pasa que la piel se resiente solo por no ducharse enseguida, aunque sea por un rato corto?
